lunes, 30 de agosto de 2010

Carta

será que ya me estoy poniendo viejo o es la nostalgia cursi que me da a veces

esto lo escribi para mi sobrina preferida y es bueno recordar



CARTA
Hola chiquita. Te escribo esto a pesar de que tal vez no lo leas, por ahora. Saber que hoy cumples un año más, 7 años para ser exactos me hace pensar y recordar muchas cosas. Es increíble como pasa el tiempo, ¿no es cierto? Recuerdo la primera vez que te vi, cuando recién te trajeron a casa. Es verdad que ya había visto muchos bebés en mi vida, pero nunca había estado tan cerca de uno. Cerca de ti tuve la sensación extraordinaria de la certeza de la vida. Allí, cuando apenas te alcanzaban tus pequeños ojos para contemplar el extraño mundo que te recibía casi sin sentirte, allí fue que comprendí el milagro breve de lo nuevo. Porque es verdad una vez mas decir que desde ese momento no pude dejar de pensar en como los adultos malgastamos la vida que algo, Dios, el Destino ,a través de nuestras madres ,nos entrega sin más compromiso que el de no dejarlo ir, no desperdiciarlo. Luego vino por supuesto el verte crecer, casi a expensas de nosotros, de nuestro interés algo tímido al comienzo, de nuestra curiosidad y a veces claro esta de nuestra paciencia. Y es que no seria exagerado decir que nos cambiaste un poco la forma de ver las cosas a todos, a esos 6 “mayores” que acaso igual que yo se sentían pequeños ante el descubrimiento continuo de cada nuevo gesto tuyo, cada nueva sonrisa e incluso cada nueva palabra que dejabas surgir de tu menudo ser. Nadie debería crecer pienso, deberíamos quedarnos en ese estado feliz de la inconsciencia ante el mal, porque los niños no saben cuanta maldad puede habitar en la gente mayor. Siendo uno niño se puede reír absolutamente de todo. Siendo uno tan solo un niño puede tomar la despreocupada visión de lo malo o lo doloroso de forma que se deja a la vida seguir, sin abandonarse jamás a la desesperanza, palabra inventada por nosotros los adultos para renegar de la vida, como si ella tuviera algo que ver con cada drama personal. La vida tiene que ver con vivirla. Me pregunto cuantas veces quise estar contigo en edad y ánimo, cuantas veces quise volver a ser un niño y compartir tus juegos y tus caprichos. Estoy completamente seguro que eso no me hubiera hecho peor de lo que soy ahora. De ti he aprendido muchas cosas, empezando por la idea de la vida nueva y su valor autentico, también el hecho de no esperar demasiado de los adultos, por más “maduros” que se crean. Y es que de ti he aprendido lo más importante: no es tan difícil amar la vida.Te quiero mucho.Tu tío.

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