Con el sabor tropical que los latinos agradecen y disfrutan bailando, esta canción pertenece al “canon” más ligero que se conoce, aquel que se “mueve” no al compás caprichoso de intereses intelectuales, sino al ritmo de un par de caderas agitándose al unísono. La letra (peruana por cierto) toca además las fibras más íntimas (y dolorosas, claro está) de una cultura (la latinoamericana) tan migrante como festiva.
Todos vuelven - Rubén Blades