
¡Campeones!
Iker: no seques tus lágrimas, porque son de felicidad. Felicidad inédita. España hace historia respetando su estilo, no pecando de confiado o mezquino como otros (léase dunga y un tal maradona).
España practicó el mejor fútbol del Mundial y nunca se traicionó a sí misma. Iniesta, Xavi, Villa, Puyol y compañía murieron (y campeonaron) en su ley: tocando como el manual manda, entregando todo física y tácticamente, no guardándose nada.
Al ritmo de un Barcelona reforzado (hay que decirlo: el mejor equipo del mundo) , se llevó de encuentro a una Holanda que se dedicó a patear, frustrado ante su falta de habilidad, desesperados por no poder parar a los monstruos del toque. No se merecía la Copa esta Holanda, que no es mecánica sino malévola.
Casillas: llora de alegría porque te lo mereces.

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