
Eso decía una canción del grupo Río (si no lo recuerdan no se preocupen, yo apenas lo hago).
Si bien el hábito de fisgonear las vidas ajenas se ha vuelto en un género más, la televisión aún consigue algunos de sus objetivos promordiales: la comunicación indirecta de espacios y emociones, la construcción de arquetipos o antimodelos efectivos, etc. Para mí, series como CSI, Alias o Supernatural me ofrecen eso y más: subjetividad artificial, pero tan oscura como lo es la vida cuando la miras de reojo.
Por otro lado, el televidente: un objeto más, una señal borrosa, un fragmento de humana irrealidad.

Televidente
Aquí estoy otra vez de vuelta
en mi cuarto de Iowa City
tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell
frente al televisor apagado
la pantalla refleja la imagen
de la cuchara entrando en mi boca.
Y soy el aviso comercial de mí mismo
que anuncia nada a nadie.
Oscar Hahn
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